domingo, 23 de mayo de 2010

SOLO ENTRE TANTA GENTE


Salí a caminar un rato por Madrid. Acababa de llegar esa misma mañana. Dejé la mochila en la vieja pensión y salí a la calle en busca de aire fresco, de bullicio, o más bien creo que salí huyendo del olor a humedad rancia de aquel cuartucho desvencijado. Al rato me vi solo, si, digo bien al utilizar el vocablo “solo”. Mis piernas caminaban rápidas por la acera, me absorbía toda esa fuerza invisible que desprendía la cantidad de gente que caminaba a mi lado, cada uno a lo suyo, cientos, miles de personas caminaba, corrían, cada uno a lo suyo, eran como cientos de burbujas humanas indiferentes a la realidad de aquel lugar. La soledad en la cima de una colina te renueva, te ayuda a reflexionar, la soledad en tu casa es evidente cuando asimilas que en esos momentos estas solo, … pero la soledad en una gran ciudad es agobiante, destructiva. Realmente me sentía solo entre tanta gente.

(foto: una calle cualquiera de Madrid)

miércoles, 28 de abril de 2010

¿QUE CARA ME PONGO ESTA MAÑANA?


¿Esta mañana el sol a entrado por mi ventana y me ha despertado. He elegido una camiseta verde de mangas cortas, unos pantalones de tela clara y colores fuertes. Los calzoncillos cómodos y con un ligero olorcillo a suavizante (por si se le ocurre a alguien quitármelos con la boca). Todo iba perfecto hasta que he llegado a "la cara", ¿que cara me pongo esta mañana?, ¿la pasiva?, ¿la optimista?, ¿la cachonda?, tengo infinidad de caras y es un dilema. Imaginaros que al final del día me encuentro cansado, y casualidad de la vida he ido a ponerme una cara alegre y relajada ¿Qué haría?, no pegaría ni con cola. Creo que me pondré la cara del optimismo, y en la mochila me llevaré guardadas la cara del cachondeo, seriedad, la cara del morbo y la alegría. Cualquiera menos la del pesimismo.

domingo, 25 de abril de 2010

MICRO-RELATOS DE SEMAFORO



Esta es la historia fugaz de un instante, más bien diría que es un micro-relato nacido a partir de los 120 segundos que duró el semáforo en rojo para los peatones. Justo al otro lado del paso de cebra, frente a la ópera de Stockholm. Tres figuras esperaban; dos de ellas dan un toque de color, de alegría; el otro personaje contrarresta la escena con incertidumbre, incomodidad agridulce. Es un instante silencioso, largo para algunos, donde se desconoce la inmensa capacidad de esas tres mentes participantes para entrecruzar involuntariamente mil historias, mil pensamientos traducidos en miradas discretas, en gestos forzados, risas y sonidos intimidantes para los mismos personajes participantes de la escena.

(foto: Stockholm)

martes, 6 de abril de 2010

EXPOSICIÓN. DÍA DEL HOMBRE


El 8 de marzo se celebró en Bulebar Yecla el "Día de la Mujer", el cual se prolongó 3 días por la cantidad de actividades que se prepararon. Y el 8 de abril celebraremos el "Día del Hombre". Se han preparado entre los amigos bulebar diversas actividades (recitales, exposiciones, conciertos acústicos, cantautores,... y todo lo vaya surgiendo). Entre todas las actividades hemos preparado una exposición fotográfica entre dos amigos y yó conmemorando este día. Estais todas y todos invitados al evento.
Reportaje: "Hombres que..."
Reportaje: "Viceland en mi vida"


jueves, 11 de marzo de 2010

ASESINATO EN BELLAS ARTES



¿De quién es la mano asesina que está acabando con nosotros?. Ingratos, inhumanos, malditos todos aquellos que nos volvéis basura, desperdicios, no apreciáis nuestro trabajo, pensáis que ya no servimos para nada. No sois más que basura, píxeles sanguinarios que os apropiáis de nuestros campos ya labrados, trabajados en muchos años desde que el hombre es hombre; solamente para proclamar a los cuatro vientos que vuestro trabajo es “arte”. Seguiré defendiendo al arte artesano, a la paleta de madera pringada por múltiples colores de óleo frente a los píxeles desordenados que se tornan imágenes. (foto: Material Bellas Artes, Yecla)

lunes, 8 de marzo de 2010

"AUTOREENCUENTRO"

Perdido en aquel edificio, enfocando con mi cámara buscando rincones, encuadres donde armonizar colores y formas, líneas direccionales donde dirigir mi objetivo; realmente estaba perdido entre todo ese caos arquitectónico, hasta que descubrí la armonia y casualmente yo estaba allí, enfocándome a mi mismo, fué como un reencontrarme, un verdadero "autoreencuentro". (foto: Ópera de Oslo)

miércoles, 3 de marzo de 2010

ME QUEDÉ DE PIEDRA



Nunca me hubiera imaginado lo que me pasaría aquel día. Salí de casa tranquilamente, el sol pegaba fuerte después de aquella nevada, y lo único que me apetecía era pasear y disfrutar del sol. Mi paso era lento, así tenía más tiempo de pensar. Dejaba mi mente en blanco e infinidad de ideas y acontecimientos pasados pasaron por delante de mí, así sin quererlo. Decidí andar justo por el bordillo de la acera, imitando a un funambulista, ese ejercicio hacia que mi mente se relajara más y no llegara a pensar en nada ni nadie,... hasta que ocurrió, noté como si mi cuerpo se hubiera tornado metal y pasara al lado de algún alternador eléctrico. Noté una especie de corriente que me hizo caer de mi cuerda funambulista imaginaria. Mis ojos se cruzaron con una mirada ajena que no dejó de mirarme. La situación sobrepasaba el deseo sexual o cualquier tipo de deseo natural. Creo que experimentamos lo mismo. Era una sensación sobrecogedora. Empecé a notar como mi sangre cristalizaba, llegándome a provocar leves dolores que salían de mis venas y arterias. Pude ver como la piel de aquella persona empezaba a ponerse morada, sus ojos no miraban a mis ojos, sino que su mirada llegaba más allá de mi iris, más allá de la fóvea y de las conexiones químicas a mi parte perceptiva del cerebro. Noté como, aún estando despejado el cielo, empezaban a caer pequeños comos de nieve, se iban depositando en nuestras cabezas, en nuestros hombros, pero esta vez no podía llegar a notar el frío del fenómeno, y fué entonces cuando descubrí que el frío éramos nosotros. Nuestra piel ahora era piedra, granito frío, pulido y brillante por el hielo. Nuestras miradas se cruzaron pero llegamos a comprender que lo que se cruzaron fueron algo más que nuestras miradas.
(foto: Parque Vigeland, Oslo)