miércoles, 2 de junio de 2010

MEDIR LO INMEDIBLE


No puedo medir lo que realmente te quise,… pensándolo bien creo que sí podré hacerlo, mirando el reloj la última vez que quedé contigo puedo medir las horas que tardaste en llegar; viendo como el café que me tomé llegó a ser eterno, esperándote cada minuto, cada segundo y procurando que el negro y espero perfil cafeinoso no llegara al borde de la taza; solo cuando percibí aquella cucharilla sucia sobre el papel manchado de café pude transportar la cantidad sólida de suciedad y desorden al nivel de mis deseos por volver a verte. Solamente así comprendí que no quería verte más. Aquella taza vacía, aquella cucharilla usada, aquella luz tenue reflejada en mi cara,… todos esos mensajes indirectos, esa semiótica perceptiva en el ambiente, eran parámetros para llegar a medir lo poco que te quiero.

(foto: una cafetería cualquiera en el centro de Madrid)